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Lo que se sabe sobre Aké, tanto del aspecto arqueológico del sitio, como de sus épocas colonial
y contemporánea, es lo que se ha escrito o se sabe por tradición oral, sin embargo, de acuerdo
con trabajos de exploración realizados en distintos puntos de Aké, este lugar fue ocupado,
principalmente, a partir del Preclásico Superior hasta la Época Clásica, y sobrevive hasta 1450
D.C. , según las ofrendas y cerámicas encontradas en el sitio.
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El largo período que Aké fue habitado denota un amplio proceso de desarrollo, debió iniciarse como
aldea incipiente, la que al crecer y fortalecerse se convirtió en una ciudad-estado, controlando la
región.
El gran Sacbé que unió a Izamal y a Aké tal vez fue, en un principio, producto
de una relación de parentesco y política equilibrada.
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Rota esta relación, al imponerse el sitio mayor
sobre el sitio menor, es decir Izamal sobre Aké, controló una región geográfica mas amplia.
El sitio arqueológico de Aké, fue dado por viajeros estudiosos como John L. Stephens (1963), que
señaló por primera vez lo monumental de las construcciones prehispánicas. Desiré Charnay (1885) también
visitó el sitio de Aké, hizo el primer plano tentativo del mismo.
Se considera que Aké cubrió un área de 2km 2, con más de 25 edificios importantes y más de 100 montículos
menores.
La información más antigua que se tiene sobre La Hacienda San Lorenzo de Aké, se encuentra en un documento
notarial de 1810, que perteneció al inventario de la testamentaria Doña Idelfonza de Marcos Bermejo que
lleva la fecha de 12 de Julio de 1810.
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En esa época el
valor de San Lorenzo de Aké era de 8.933 reales, considerando el valor de la tierra y
de los animales.
Es posible que Doña Idelfonza hubiera heredado San Lorenzo de Aké de su abuela paterna Doña Magdalena
Magaña que perteneció a una de las familias más influyentes del siglo XVII.
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